#Comunidad | Conoce a Constanza Melo

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Te invitamos a leer la entrevista a Constanza Melo, diseñadora y artesana en cuero de Santiago; que realiza en @nomono.slowdesign complementos en marroquinería, junto con el estampado análogo textil.

  1. - ¿Cómo comienza tu camino y exploración en la marroquinería?

Creo que desde siempre me sentí atraída por el trabajo con las manos y la estética. De niña siempre disfruté crear con mis manos y transformar materiales en algo, como una forma de juego. En el colegio hice mis primeras carteras de género cuando aprendí a usar la máquina de coser. Hice y vendí accesorios estando en la Universidad en Concepción. Y ya trabajando en Santiago, tuvimos un pequeño emprendimiento de mochilas con materiales sostenibles y estampados digitales con una amiga.


Siempre me gustó un poco el tema de la moda y los accesorios, como una forma de expresión creativa y de comunicar. Además, los complementos tienen un componente estético, pero a la vez son utilitarios, tienen que cumplir su función y eso, como diseñadora, me cierra.


Después de realizar mochilas, me quedó gustando y tomé un curso cortito de diseño de carteras en cuero. Si bien aprendí algunas cosas y fue una primera aproximación al material, lo encontré súper vago porque nunca aprendimos a coser nada y dependíamos 100% de una costurera.


Estaba un poco complicada buscando taller, además de entender un poco más sobre falta de producción nacional y el diseño sostenible. Comencé a ir a charlas del sector como de la Fundación SaberHacer y Fashion Revolution, y también estaba con ganas de postular a fondos, hablé con un jefe de esa época, ingeniero comercial, que muy suelto me dijo que para qué me complicaba tanto y que por qué no me traía un montón de china y las vendía. Eso, sumado a unas malas experiencias con unos talleres, machismo y falta de colaboración en el sector, creo que me fueron llevando de a poco por el camino del oficio en si mismo. Como una forma de soberanía, en respuesta a la sociedad de consumo y la escasez de manufactura especializada en marroquinería.


Me empecé a interiorizar más, a ver muchos videos y comprarme mis primeras herramientas importadas, porque acá no pillé buenas. Buscar conocimiento, libros digitales, gente que trabajara en el sector que me hiciera clases personalizadas, residencias. Mucho tiempo como hobby, pagándomelo con el esfuerzo de mi trabajo de oficina y pidiendo herramientas de regalo en cada ocasión que podía también. Y finalmente di con una formación más formal en una escuela de artes y oficios en Latinoamérica, porque había encontrado en Europa o Asia, pero imposible pagarme algo así allá.


Sigo entusiasmada con mi proyecto y mejorando día a día. Y espero siempre seguir haciendo y aprendiendo a hacer porque es lo que más disfruto.


2.- ¿Cómo nace la experimentación de tu producto con la estampación manual?


Disfruto mucho aprendiendo cosas nuevas y tomando clases de todo tipo, relacionadas con artes y oficios, y todo lo que se pueda hacer con las manos.


Me gusta mucho el trabajo en taller, con una guía y compartir con más personas con ganas de aprender e infinitas formas de responder creativamente a un mismo encargo. Es por eso que, he tomado muchos talleres de distintas cosas y técnicas. Si algo me gusta o le encuentro aplicación en otra cosa, sigo profundizando. En unos de esos talleres fue que conocí primero la técnica del suminagashi, con tinta china y en papel de arroz. Y más tarde de marmolado, en textil y papel.


Ya venía trabajando en diseño de complementos y con cuero hace un tiempo, que es un trabajo volumétrico y de mucho oficio con herramientas, encontré alucinante pasar esos patrones tan fluidos y orgánicos a un material como el cuero, más “permanente” y rígido. Disfrutar de trabajar esta otra técnica gráfica, que a la vez es manual, etérea e irrepetible para pasarlo a un objeto utilitario y portable, lo encontré interesante.


Me gustó este tipo de estampación porque uno puede planificar ciertas cosas; como el tipo de patrón que quiero generar, la paleta de color y el orden en que dispongo los colores, pero finalmente todo ocurre en tiempo real, en un tiempo definido, que no puedo extender mucho, no puedo parar a reflexionar demasiado. Entonces todo fluye, es como una meditación, en que tengo que estar atenta, controlar la respiración y esperar a que todo salga como estaba planificado. A veces no resulta y es súper frustrante, ya que las condiciones ambientales influyen mucho, dado que se trabaja con agua y soluciones, la temperatura y la humedad influyen en el trabajo. Hay épocas del año en que se me hace prácticamente imposible lograr lo que quiero, por ejemplo, cuando hace mucho frío o mucho calor. Pero a veces, todo fluye, sale como estaba planificado o ocurren sorpresas felices. Así que el proceso de aprendizaje, además de entender la teoría, tiene mucho de sentirlo y aprenderlo con los sentidos, con el cuerpo.


Por supuesto, ha tenido mucho de prueba y error, porque, aunque no soy la única que aplica estas técnicas al cuero, no es tan común y no hay tanta información. Así es que bastante experimentación y equivocarse.



3.- A lo largo de tu trayectoria, ¿Has tenido maestras o maestros en tu oficio?


He tenido muchos profes, pero no he tenido la suerte de tener un maestro de más largo plazo y poder ser aprendiz. Siempre me ha llamado la atención y siento que me encantaría.


He tomado clases particulares y una residencia, pero siempre por tiempos súper acotados. Si me han enseñado muchísimo y estoy muy agradecida, pero no se si llamarlos maestros.


Intenté ir algunos talleres de artesanos en Santiago, pero la verdad es que fueron bien pesados, ya que, no estaban interesados en enseñarme, a pesar de ofrecer ayudar y un pago por ello. Había un miedo a la copia y mucha falta de colaboración. Me enfrenté al machismo y me sentí súper infantilizada. Yo creo que eso mismo me dio rabia y me despertó más interés y ganas de aprender y compartir el conocimiento.


El aprendizaje más largo, fue en una especialización en la Escuela de Artes y Oficios en Colombia, con el maestro Gigi. Un prototipista italiano de edad, que trabajaba su oficio desde los 16 años. Un señor muy dulce pero que se frustraba muchísimo cuando nos equivocábamos por acelerados o por no prestar atención. Muy impresionante ver la velocidad y prolijidad que manejaba; y que, a pesar de la barrera idiomática, en el taller podíamos entender casi todo. Lo que más nos repetía y más me quedó fue la “¡¡preciosioooneee!!”, que teníamos que hacer cada pieza y cada movimiento con precisión si queríamos un buen resultado y finalmente no trabajar de más teniendo que arreglar lo que no quedó bien de un inicio.



4.- En tú opinión, ¿Cuáles han sido los hitos más importantes de tu carrera?


La especialización en Colombia la considero un hito importante, marcó un gran cambio. Pasé de trabajar como diseñadora gráfica en una oficina, frente a un computador gran parte del día, a decidirme y decir, esto no me hace feliz y voy a hacer un cambio al respecto. Aunque paralelamente ya venía trabajando en mi proyecto, la oficina me robaba mucha energía. Ahorré, renuncié y me fui más de un mes a la escuela, con clases de lunes a sábado. Volví con muchos conocimientos nuevos, con más seguridad en mi trabajo y le puse muchísima más energía a mi proyecto.


Las participaciones en ColaboraFest de Fundación Madrugada también las considero un hito. Primero porque que me hayan seleccionado, significa que algo bueno estaré haciendo y, segundo y más importante, porque me han permitido interactuar con más proyectos y personas que siguen caminos parecidos al mío.


Me da mucho ánimo ver gente que opta por caminos alternativos y trabaja por mantener oficios vivos, lejos del sistema “tradicional” capitalista. Caminos a veces más difíciles pero autónomos, con ritmos más lentos, pensando en proteger nuestra madre tierra y en busca del buen vivir.


El año pasado, por primera vez postulé a un Fondart y me lo gané. Fue una gran alegría y este año tenía que ejecutarlo, pero lamentablemente por la pandemia no lo pude realizar. Aún así, lo considero un hito. Siento que abrí una puerta para seguir intentándolo por ese camino.


Y hace poco, Artesanías de Chile me seleccionó en su convocatoria de artesanos urbanos y estoy preparando las piezas, si todo sale bien estaré vendiendo a través de ellos prontamente.



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