#Comunidad | Conoce a Lorena Ramírez


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Te invitamos a leer la entrevista a Lorena Ramírez, y a conocer su trabajo en @lorena.orfebre



1,- ¿Cómo comienza tu camino y exploración en el trabajo con la orfebrería?


La inquietud viene desde hace aproximadamente 10 años, en 2011 cuando estaba trabajando en un call center y me empecé a sentir muy fuera de lugar, incomoda con un trabajo que no era mi espacio y que más encima le dedicaba muchas horas. Con la idea clara de tomar la decisión de hacer ese cambio en mi vida, a fines de ese mismo año me encontré con la Escuela de Artes Aplicadas (en Santiago) y me matriculé para empezar en 2012.


La escuela en ese momento funcionaba como C.F.T e impartía clases de diferentes oficios, y elegí Orfebrería y Joyería, pero debo decir que también me sentía interesada por Cerámica y Vidrio y, también, por Textil que eran otras de las especialidades disponibles.


Hasta ese momento no sabía nada al respecto, ya que, no vengo una familia que se dedique a algún tipo de oficio, por lo tanto, todo fue completamente nuevo para mí. A pesar de eso, desde niña siempre tuve interés por hacer cosas manuales. Eso era algo que siempre estuvo presente. Yo creo que la exploración ha estado ahí siempre, la curiosidad, las inquietudes de niña creo que son el factor principal para haber decidido tomar esta opción de vida.


2.- ¿Cómo surge tu relación con la piedra combarbalita? ¿cómo llegas a ella?


Después de haber estudiado en esta Escuela, alrededor de un año y medio de haber terminado, me llamaron para ofrecer la oportunidad de tomar un curso donde yo participaría como relatora para un proyecto Sence. La idea era trasladarme hasta la región de Coquimbo, específicamente a Combarbalá, con la misión de dictar este curso de joyería, donde el enfoque era mezclar metal cobre y piedra Combarbalita.


Posterior a esta experiencia en la que estuve dos meses, volví a Santiago con muchas ganas de seguir experimentando a nivel personal ideas que fueron surgiendo durante este proceso, de hecho, traje conmigo varios trozos de piedra que estuve colectando durante mi estadía en la región, algunas personas también me regalaron piedras o las fui recogiendo incluso en la calle, a veces se podía encontrar fragmentos pequeños.


Cuando conocí Combarbalá, su piedra y la personas con quienes compartí, me pasaron muchas cosas, de partida fue una experiencia muy novedosa y súper intensa. No me costó sentirme cómoda, ya que, me gusta mucho viajar y hacer cosas nuevas, pero por otra parte también fue encontrarme con un material que hasta ese momento no dimensionaba su magnitud y trascendencia, además yo estaba recién iniciando este camino en la joyería.


De a poco empecé a experimentar de manera autodidacta con las herramientas que yo suponía eran las adecuadas y de la manera que me sentía más cómoda, y desde ese momento hasta ahora no he dejado de sorprenderme con su belleza y de usarla en mis creaciones. A pesar de que solo he ido ocupando lo que me traje aquella vez, no he necesitado más. Ha sido para mí una relación de mucha generosidad.


3.- A lo largo de tu trayectoria, ¿Has tenido maestras o maestros en tu oficio?


Bueno, empezando por la Escuela, ahí conocí a quien fue mi profe/maestro, Jean Claude Dussabaut. Él, durante 2 años fue de quien aprendí muchísimo, mucha técnica, mucho acerca de joyería fina, milimétrica paciencia, tolerancia a la frustración, confianza en uno mismo. Un montón de cosas de las cosas cuales voy a estar siempre muy agradecida. Hubo mucho apoyo incluso posterior al término de la carrera, en el inicio de un ambiente en el cual a veces uno se siente bastante ignorante o insegura quizás.


En el oficio hay algo que para mí fue bastante nuevo, y fue encontrarse con maestras o maestros que te acompañan en el camino, no era algo familiar para mí y de a poco me fui dando cuenta que, si es interesante además de muy nutritivo y con la inquietud de querer acercarme a tener esa relación maestra(o)/aprendiz, me di cuenta de que no era tan fácil por diversos motivos, pero de igual forma me fui encontrando con personas que en su momento fueron o han sido guías muy importantes.


Entre ellos puedo mencionar a Manuel Martínez, que en varias ocasiones fue bastante generoso mostrándome libros, por ejemplo, apoyándome en resolver dudas técnicas o como digo yo, ayudándome a correr las cortinas para mirar un poco más lejos.


Otras mujeres que también sigo en su obra, me parece que son guías importantes porque tomo de ellas sus formas de expresión y fuerza en el mensaje que transmiten, como lo son; Liliana Ojeda y Celeste Painepan.


Creo que es importante tener guías, referentes, maestras(os) y no solamente en el oficio, sino que en la vida. En mi caso el oficio esta 100% ligado a lo personal, me es imposible vivirlo por separado, entonces siento que podría mencionar a mi núcleo familiar sin dudarlo, a la familia que he elegido también, porque en ellos siempre encuentro apoyo, mucho amor y reciprocidad.


4.- En tú opinión, ¿Cuáles han sido los hitos más importantes de tu carrera?


Bueno, sin duda haber realizado aquella relatoría en Combarbalá fue muy enriquecedor, aunque nada fácil. Eran muchas personas, alrededor de 25 que probablemente tenían bastantes expectativas con el curso, a pesar de haberme sentido bien segura en lo que al oficio se refería, enfrentarme a esa misión era una tremenda responsabilidad para mí. Sentir que cumplía con esas expectativas para mi era importante.


También, las postulaciones que he hecho al Sello de Excelencia porque a pesar de no haber obtenido el reconocimiento, esto me ha ayudado a entender mejor mi propio camino. Y además poder ver lo que significan este tipo de postulaciones desde mi propia experiencia y no quedarme con lo que me habían contado o lo que podría interpretar desde lejos.


Hay un hito importante dentro de mi trayectoria de la cual no siempre hablo abiertamente, quizás porque me costaba aceptar que no haya funcionado como quise en ese momento. En 2018 fui beneficiada con un proyecto abeja de Sercotec, con el cual pude mejorar varias cosas dentro del taller en cuanto a herramientas más que nada, pero por diversos motivos la creación de una sociedad formal, en la cual estaba poniendo toda mi energía en ese momento no llego a buen puerto y la creación de una marca la fui dejando cada vez más de lado. De todos modos, acercarme a este formato o a este tipo de institución fue una experiencia que me ha servido también para tener variadas conversaciones con respecto a la formalización de una marca y todo lo que ello podría implicar ítems que no profundice antes de haber postulado. Hoy día me quedo con lo bueno de este suceso.


Y, por último, mi participación en la Residencia virtual en 2020 con Manufactura Nacional. A pesar de que hubiese preferido vivirla de manera presencial, porque acomodarse a esa modalidad virtual también era un tremendo reto para mí, ya que, la virtualidad me satura con facilidad, pero sin duda fue una tremenda experiencia que como se los he comentado antes, me dejo mucho aprendizaje a nivel personal, sobre todo.


Con ustedes me encontré de manera más cercana con esta relación Diseño/Artesanía que me parece muy interesante, muy necesaria de explorar,

Dos palabras, conceptos, áreas que siento que siempre han ido de la mano, es un vinculo inevitable y que es muy necesario poder compartirlo, aprender, estar abierto a escuchar diferentes miradas, posturas, y con ustedes todo esto ha sido muy beneficioso, de hecho, desde mi participación en la residencia no hemos dejado de estar vinculándonos. Ha sido un bonito acompañamiento, gracias por eso.


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